NICANOR PARRA

De cuando el Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha se encontró con el Lejano Caballero de los Artefactos”.

“Lejano Caballero de los Artefactos:
Decidme :
De dónde venís?
Debéis ser exacto.

Ingenioso Hidalgo:
Sin coraza y sin quepís
En exactas ciencias yo cabalgo.
Os respondo de inmediato.

Pues bien,
De un rincón en el último confin anclado,
Diz que donde perdió su poncho el Diablo.
Desde ahí.

Y para que, a carta cabal,
Lo tengáis claro,
De la cuna de Neruda y la Mistral.
De tierra volcánica,
Desértica y feraz,
Oceánica y austral.
Donde la poesía,
Aunque yerta,
Y, desde hace largo tiempo, muerta,
Es vertiente de agua viva
Convertida en un raudal”.

 

Nada sabemos sobre el resto del encuentro, ni lo que allí se dijo, ni su duración. Sí, entendemos que fue un duelo de genialidades, un enérgico desarme de molinos de viento y un entrevero de palabras de acero filoso y diestro. Se supo de buena fuente que por esos días don Nicanor Parra, el Anti Poeta y Constructor de Artefactos, recibía el Premio Cervantes, la más alta distinción literaria del habla hispana, merecido reconocimiento que nos enorgullece. San Fabián de Alico debe estar contento, la mar en Las Cruces y, no menos, en el Puerto de San Antonio, cuyas barriadas le son familiares. Y en toda su longura esta franja de tierra anclada en el fin del mundo, donde, entre volcanes poderosos, arrastra su poncho el Maligno.

Vaya nuestro saludo al Maestro Nicanor en tan brillante capítulo de su existencia con este Anti Informe escrito hace algún tiempo por el vate Roberto Bescos, ensayo que esperaba ocasión propicia para encumbrar su relato a las máximas alturas.

Un abrazo virtual del Litoral de la Cultura para tan ilustre Caballero de las Letras.

El Director.

 

 

ANTIINFORME DE NICANOR PARRA,

O una poesía que no conduce a ninguna parte. (Roberto Bescos).

 

Comenzamos:

Voy a cantarme una cueca
Más larga que sentimiento
Para que mi negra vea
Que a mí no me cuentan cuentos.

Los bailarines dicen
Por armar boche
Que si les cantan bailan
Toda la noche.

Toda la noche, sí
Flor de zapallo
En la cancha es adonde
Se ven los gallos.

Cantan los gallos, sí
Vamos en uno
Esta es la cueca larga
De San Beniuno.

No hay mujer que no tenga
Dice mi abuelo
Un lunar en la tierra
Y otro en el cielo.

Otro en el cielo, mi alma
Por un vistazo
Me pegara dos tiros
Y tres balazos.

Me desarmara entero
Vamos en cuatro
Hace cuarenta días
Que no me encacho.

Que no me encacho, cinco
Seis, siete, ocho
Tápate las canillas
Con un gangocho.

Con un gangocho, sí
Vamos en nueve
Relampaguea y truena
Pero no llueve.

Pero, no llueve no
Dos veces cinco
Entre Cucao y Chonchi
Queda Huillinco.

Qué te parece, negra
Vamos en once
Si te venís conmigo
¡catre de bronce!

Catre de bronce, mi alma
Si fuera cierto
Me cortara las venas
Me caigo muerto.

Muerto me caigo, doce
Y una son trece
Esta es la cueca larga
de los Meneses.

De los Meneses, sí
Catorce, quince
Esos ñatos que bailan
Son unos linces.

Son unos linces, mi alma
Mueven los brazos
Y a la mejor potranca
L'echan el lazo.

L'echan el lazo, sí
Dieciséis días
Se demoran los patos
En sacar cría.

En sacar cría, ay sí,
Por un cadete
Se suicidó una niña
De diecisiete.

De diecisiete, bueno
Yo no me enojo
La libertad es libre,
¡viva el dieciocho!

Cae el agua, y no cae
Llueve y no llueve
Ésta es la cueca larga
Del diecinueve.

 

Chillán, tierra de gente de buena cepa. Importante hito sureño famoso por sus próceres, el mercado i las longanizas. Zona de la cazuela de pava y el macanudo aguardiente, del pipeño y los asados, i es más, tierra de las viejas picadas de “La Copa de Agua” i “L Tranquera”.

En San Antonio vine en conocer a enamorados hijos del terruño chillanejo. Qué magia la de aquellos pagos del Ñuble añorado por don Enrique Lagos, médico y radical de la mejor tela. Omar Sandoval, otro sureñazo, siempre tenía entretenidas anécdotas que contar en las que salían a baile el director del diario “La Discusión”, el lírico Ramón Vinay i sus andanzas más allá de la ópera, los Urrutia, los parientes de Claudio Arrau y el poeta Sergio Hernández. Qué de reminiscencias por el distante Chillán.

“A recorrer me dediqué esta tarde

Las solitarias calles de mi aldea

Acompañado por el crepúsculo

Que es el único amigo que me queda.”

 

San Fabián de Alico es un pueblo agrícola en donde nace el 5 de Septiembre del año 1914 el “hijo mayor de un profesor primario y de una modista de trastienda.” El día en que nació este hijo de profesor, nacieron todos los demás diablos que faltaban y salieron apretando los santos y los poetas fruncidos, floreciendo las alcachofas, los chistes de salón i doncellas recetadas para el asma.

 

“Nunca pensé, creédmelo un instante

Volver a ver esta querida tierra

Pero que he vuelto no comprendo

Como pude alejarme de su puerta”

Es un niño que en la comarca rural camina apegado a los talones del padre, de aquí para allá de Ñuble. Era época en “los pollos circulaban crudos x el paisaje”. El niño del Sur se encuentra pasando por la educación primaria de la vida. Con su familia, en medio de apreturas económicas se traslada de ciudad en ciudad : Lautaro, Ancud, por último Chillán. Por estos pagos, las quintas con pierna suave y el buen pipeño sobran. A esa abundancia se atraca el padre, bohemio y guitarrero, de farra en farra en la parranda. La tribu crece apoyándose en las faldas de la luchadora madre campesina. Hilda, Violeta, Eduardo, Roberto, Elba, Lautaro, René conforman el gran clan legendario que se cría en las asperezas de la infancia pobre. De esos surcos han de salir músicos de la calle y de las tabernas, juglares, “puetas” y artistas de circo.

“Sin embargo, yo fui tal como ustedes

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Soñé fundiendo el cobre

Y limando las caras del diamante:

Aquí me tienen hoy

Detrás de este mesón inconfortable

Embrutecido por el sonsonete

De las quinientas horas semanales”.

 

El joven Nicanor, “lleno de bellos ideales”, asiste al Liceo de Chillán. Caen en sus manos ricas motivaciones, una Lira Popular, hoja callejera que pregona hechos reales en décimas i los poemas de Manuel Magallanes Moure, versos que vienen en un libro que le facilitara su profesor de dibujo y caligrafía don Gumercindo Oyarzo. Nicanor no devuelve el ejemplar.

El joven buscando su destino rompe con la familia y huye del tierruco en procura de la capital para aspirar a la Escuela de Carabineros. Se salva porque se arrepiente. En el principio de la década del treinta, al término de las Humanidades en el Internado Barros Arana, conoce al filósofo Jorge Millas, a Luis Oyarzún, i lee mucho, nutriéndose de la poesía de Neruda i Huidobro, de los surrealistas André Breton y Paul Eluard, de los españoles Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca.

“ Me pregunto de dónde vengo

con tanta gracia, violín, violán,

si de New York o de Chillán,

o si a penas vengo de Rengo.

 

Pero lo cierto es que no hay quién,

no hay quién, no hay quién

no hay quién

no hay quién

no en ninguna parte quien,

absolutamente no hay quién.

 

Pues anti yendo y anti viniendo

anti tu madre y anti materia

aquí me tienen en la feria

anti escribiendo y anti siendo

 

Me dieron orden de envenenar

de envenenar la poesía,

Maldita tu tía y la mía

y me la tengo de viciar

... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Bailemos la antipoesía

La antipoé con la antipó

Mi tío se mea en tu tía

Y Baudelaire se te acabó.

 

1933. Arturo Alessandri Palma, el viejo León de Tarapacá ya no ruge. Es ahora un gato olvidadizo. No es el incendiario líder aquel que con electrizante verbosidad demagógica, arrastrara en los años veinte a la “querida chusma” delirante y esperanzada a una poderosa marea social. Ha vuelto don Arturo a “ la casa en dónde tanto se sufre”, en Morandé 80, con ánimo moderado, tibio, de espalda al pueblo i más cercano a la “canalla dorada”. Años en que el “Paco” Ibáñez se anda al aguaite esperando algún momento preciso para dar el cuatelazo. En Europa, la República Española emite confusas luces reformadoras, i el nazifascismo escala liderado de Hitler y Benito Mussolini hacia la conquista del mundo.

Desde el viento curvado en un espacio geométrico elevado a la cuarta i partido en forma de huevo le hace guiños un teorema ardiente como un caldo “calladito” de gallina campera, decidiendo estudiar Matemáticas y Física. Se comprueba así la tesis que una vez que se juntan ambas líneas que forman el círculo i cerrándose éste se da la trinidad matemático – físico – poeta.

 

“Los delincuentes modernos

están autorizados para concurrir diariamente a parque y jardines.

Provistos de poderosos anteojos y de relojes de bolsillo

entran a saco en los quioscos favorecidos por la muerte

e instalan sus laboratorios entre los rosales en flor.

De allí controlan a fotógrafos y mendigos que deambulan por los alrededores

procurando levantar un pequeño templo a la miseria

Y si se presenta la oportunidad llegan a poseer a un lustrabotas melancólico.

La policía atemorizada huye de estos monstruos

en dirección del centro de la ciudad

en donde estallan los grandes incendios de fines de año

y un valiente encapuchado pone manos arriba a dos madres de la caridad.”

En Chile se anuncian vientos sin parangón. El joven profesor de matemáticas conoce personalmente a Pablo Neruda. El encuentro se produce cuando Pablo se mueve en función de la campaña presidencial de Pedro Aguirre Cerda. En ese tiempo publica su primer libro “Cancionero sin nombre” que le hace merecedor al Premio Municipal de Poesía en 1938, otorgado por la Municipalidad de Santiago. Es “profesor en un liceo oscuro” por lo que se queja diciendo que “ha perdido la voz haciendo clases”. Vienen poderosas otras influencias del contacto de lecturas de las obras de García Lorca, Walt Whitman, Pirandello, i Gabriela Mistral que ha estado ausente del país largos años le da un espaldarazo al proclamarlo como “el futuro poeta de Chile”.

 

Con los cuestionamientos de Charlie Chaplin los tiempos avanzaban en su curso.

 

“Los vicios del mundo moderno,

el automóvil y el cine sonoro,

las discriminaciones raciales,

el exterminio de los pieles rojas,

los trucos de la alta banca,

la catástrofe de los ancianos,

el comercio clandestino de blancas realizado por sodomitas internacionales,

el autobombo y la gula,

las Pompas Fúnebres,

los amigos personales de su excelencia,

la exaltación del folklore a categoría del espíritu,

el abuso de los estupefacientes y de la filosofía,

el reblandecimiento de los hombres favorecidos por la fortuna,

el autoerotismo y la crueldad sexual,

la exaltación de lo onírico y del subconsciente en desmedro del sentido común,

la confianza exagerada en sueros y vacunas,

el endiosamiento del falo,

la política internacional de piernas abiertas patrocinada por la prensa reaccionaria,

el afán desmedido de poder y de lucro,

la carrera del oro,

la fatídica danza de los dólares,

la especulación y el aborto,

la destrucción de los ídolos,

el desarrollo excesivo de la dietética y de la psicología pedagógica,

el vicio del baile, del cigarrillo y de los juegos de azar,

las gotas de sangre que suelen encontrarse entre las sábanas de los recién desposados,

la locura del mar,

la agorafobia y la claustrofobia,

la desintegración del átomo,

el humorismo sangriento de la teoría de la relatividad,

el delirio de retorno al vientre materno,

el culto de lo exótico,

los accidentes aeronáuticos,

las incineraciones, las purgas en masa, la retención de los pasaportes,

todo esto porque sí,

porque produce vértigo,

la interpretación de los sueños

y la difusión de la radiomanía.

 

Como queda demostrado,

el mundo moderno se compone de flores artificiales

que se cultivan en unas campanas de vidrio parecidas a la muerte.

 

El Frente Popular está en el poder. Es el brillante período de la cultura radical. En 1945 termina la Segunda Guerra i el mundo se estremece al comprobar la fuerza macabra e infernal de la desintegración del átomo. Las víctimas de Hiroshima y Nagasaki se pliegan a los miles de seres humanos asesinados por el demencial Tercer Reich. El profesor, éste, el del “rostro cuadrado” y “nariz de boxeador mulato” dicta clases de Mecánica Racional en el Pedagógico de “la Chile”. Maravillado permanece bajo la sombra resplandeciente de Whitman. Escribe unos libros que nunca llegarán a publicarse, “La luz del día” y “Entre las nubes silba la serpiente”. De aquellas páginas germinará el material de la futura antipoesía.

Con una beca viaja a Inglaterra, va rumbo a Oxford. Mientras asiste a clases el cosmólogo Milner, se le revela a fondo el sentido de la poesía al leer devotamente a maestros como T.S. Eliot, William Blake, Dylan Thomas, Auden , Ezra Pound. Medita acerca del carácter neurótico de la cultura y el sentido alienado del hombre de estos tiempos. Ha auscultado el pensamiento freudiano. Estando en Oxford envía a Tomás Lago un significativo antipoema cuyo contenido sería una verdadera declaración de principios: “La poesía egocéntrica de nuestros antepasados en que ellos tratan de demostrar al lector cuán estimable es el ser humano, cuán inteligentes y sensibles son ellos, cuán dignos de admiración son los objetos de este mundo, debe ceder el paso a una poesía más objetiva.”

 

Vendrán pronto las preguntas a la hora del té:

 

“Este señor desvaído parece

una figura de un museo de cera.

Mira a través de los visillos rotos.

¿Qué vale más? ¿El oro o la belleza?

¿Vale más el arroyo que se mueve

o la chépica fija a la ribera?

A lo lejos se oye una campana

Que abre una herida más o que la cierra:

¿Es más real el agua de la fuente

o la muchacha que se mira en ella?

No se sabe, la gente se lo pasa

construyendo castillos en la arena.

 

Anticipaciones al Arte Pop. “El más pujante, sonriente, floral y festival de los poetas nuevos”, como calificaría el circunspecto crítico Alone al vate de Chillán, en colaboración con Enrique Lihn i el bufo-escritor Alejandro Jodoroswky i basándose en las reglas del collage le dan forma a los célebres quebrantahuesos, un tipo de diario mural a base de recortes de diarios i que exhiben en un famoso restaurante naturista en el centro de Santiago. La poesía va a experimentar una sorprendente renovación cuando en 1954 aparece el libro clave “Poemas; Antipoemas”. Neruda prologa en las solapas del libro: “Entre todos los poetas del Sur de América, poetas extremadamente terrestres, la poesía versátil de Nicanor Parra se destaca por su follaje singular y sus fuertes raíces. Este gran trovador puede de un sólo vuelo cruzar los más sombríos misterios o redondear como una vasija el canto con las sutiles líneas de la gracia”.

 

Acrobáticos giros para un cambio asombroso. En 1958, en el Encuentro de Escritores Chilenos llevado a cabo en la Universidad de Concepción Parra expone su ponencia definiendo posiciones que dan luz decisiva a la antipoética: “ El antipoema no es otra cosa que el poema tradicional enriquecido por la savia surrealista – surrealismo criollo o como queráis llamarlo – debe aún ser resuelto desde el punto de vista sicológico y social del país y del continente al que pertenecemos, para que pueda ser considerado como un verdadero ideal poético”. Treinta nuevos textos que le dará estructura a “Versos de Salón” en 1962. A estas alturas Nicanor Parra Sandoval hace correr a los peces grandes de la Poesía Chilena: “Corre que te pilla...”

 

El mundo sigue sus aventuras y desventuras. América Latina vibra con la Revolución Cubana, el Tío Sam coloca cara de perro rabioso. En la vanguardia estética del arte campean monstruos como Ferlenghetti, Allen Ginsberg, Dalí, Andy Warhol. Marcuse, Mac Luhan, Sartre ven la sociedad de sus muy diversos puntos de vista. Violeta Parra, la hermana amada del antipoeta, expone sus hermosos tapices en una sala del Louvre. Ella cantará “ Gracias a la vida “ para luego suicidarse. A su grande amigo el folclorólogo Tomás Lago, insigne chillanejo, le dirige unas palabras:

 

“ Antes de entrar en materia,

Antes, pero mucho antes de entrar en espíritu,,

Piensa un poco en ti mismo, Tomás

Lago, y considera lo que está por venir,

También lo que está por huir para siempre

De ti, de mí

De las personas que nos escuchan.

 

Me refiero a una sombra

A ese trozo de ser que tú arrastras

Como una bestia a quien hay que dar de comer y de beber

Y me refiero a un objeto

A esos muebles de estilo que tú coleccionas con horror,

A esas coronas mortuorias y a esas espantosas sillas de montar

(me refiero a una luz)

Te vi por primera vez en Chillán...”

 

La “maldición gitana” de la izquierda continental cayó sobre la persona del antipoeta. El tecito inocente que toma en la Casa Blanca con la mujer del presidente Nixon, mientras las bombas de NAPALM caen inclementes en los arrozales i pueblos del Vietnam, provocan una polémica que durará años, i como un fantasma rencoroso por momentos aún le pesa. Han de cambiar las cosas, o retroceder. Empieza la era militar, i todos quedamos hablando en clave.

Un día en la redacción de “La Estrella” de Valparaíso que imprimía un suplemento para San Antonio, nos pusimos de acuerdo con el periodista Juan Bertoló para hacerle una visita al festivo autor de los “Artefactos” en el antiguo retiro de Isla Negra. Le encontramos en su vivienda en el bosque de los altos de la isla. Estaba él – recuerdo – a la sombra de los árboles, en el ancho patio de la estancia, sentado frente a una rústica mesa. Melena al viento, sonriente, nos recibió de muy buen ánimo, a la manera del Sur. Eran vísperas navideñas por lo que llevábamos como regalo un par de botellas de un vino tinto de excelencia que recibió con chispeantes salidas. Conversamos de lo humano i de lo divino, para el caso, más de lo humano. Sobre la cubierta de la mesa un cuaderno escolar de composición de sesenta hojas i un modesto lápiz bic. “¿Qué escribe ahora don Nicanor.” Responde que está preparando poesía para “despistar a la policía”. Nos lee algunos ingeniosos versos. Luego aclara que para cubrirse la espalda, publicará el libro venidero con el título de “Chistes para Despistar a la Poesía”. De cuando en vez aparecen en escena la Colombina y Juan de Dios, los retoños del antipoeta, todavía niños en aquel entonces. A determinada hora llaman a entrar en la casa. Don Nica decide atendernos en el corredor bajo el alero, con vista a las copas de la arboleda del bosque cerril. Hacía calor. Compartimos con el distinguido anfitrión pan, queso, aceitunas. Brindamos con un vino de perlas a la salud de la Violeta. Se nos emociona el Nicanor instantes con la sola mención de ella. De pronto se levanta de su asiento, desapareciendo unos minutos. Vuelve del interior de la vivienda con un texto en sus manos. Se trata de un ejemplar de las “Décimas de la Negra Esther”. Aquella tarde inolvidable profetiza acerca del futuro destinado a la obra de Roberto Parra. “Es una obra genial la de mi hermano. Dará que hablar. Tanto como “ Martín Fierro “ Lo verán mis ojos en unos años más”. El antipoeta acertaría. Se hizo un silencio que hablaba. En el bosque cercano trinaban los pájaros del crepúsculo. Antes de marcharnos, Bertoló alista la cámara. Nos fotografiamos junto al “nicaflor del país” Víctor A. Jiménez, el artesano Samuel “Melo” Tobar i el que apunta estos recuerdos. Hora de la despedida. Le entregamos copia de “Encuentros más que cercanos”, volumen de poesía i cuento. Promete leerlo sagradamente. No sé si tan sagradamente. “Vuelvan. No dejen de venir” nos dice nuestro ladino anfitrión. Casi oscurece, en la vía principal esperamos el taxibus, desviando por breves segundos la vista hacia el lado de la playa. Hacia la morada herméticamente cerrada del Capitán i sus mascarones de proa. “Neruda en la playa, Parra en el monte.”

 

Hubieron otros encuentros en la casa entre los espinos. Transcurre el tiempo. A la par de su ajetreo por el mundo se hace habitual la figura de Parra caminando calzado en sus acostumbradas botas por calles, galerías i oficinas públicas como cualquier vecino común i anónimo. Este es, así es este viejo de eterna juventud que recibiera en 1969 el Premio Nacional de Literatura que debido a tan honrosa ocasión hiciera decir a un jurado presidido por el rector de la Universidad de Chile: “ en atención a su obra poética ha interpretado el genio popular i los sentimientos del hombre contemporáneo i su producción representa un aporte en la renovación del lenguaje poético con proyecciones internacionales.

Las “proyecciones internacionales” que en el devenir mismo de los años convierten al antipoeta en un Nobel posible. En uno de sus extravagantes artefactos reacciona en su estilo: “En Chile / es mal visto llegar a los 70 / Sin Premio Nobel de Literatura / La Mistral era prácticamente una lola / Cuando se sacó el Gordo / Neruda se creía viejo pero era joven / Ese maldito cáncer a la próstata.../

 

Parra ha reunido en su itinerario por la cultura obra gruesa, premio, traducciones. El reconocimiento de los tiempos. Detractores sobran también. Muchos dividen la presencia de don Nicanor en dos etapas. La del gran transformador del lenguaje poético i la del hoy Viejo payaso chocho. Ecólogo, vocero de los sermones i prédicas del Cristo de Elqui, elevador del cachureo al rango de objeto estético, animador de causas con efecto reidor de si mismo, matador del monstruo de Loch Ness, del inventor de la coma y el punto, del cabeza de chancho y otros mitos “antipoeta, antibota, antiguo”.

Don Parra, señor Nicanor, después de los noventa todo puede ser...

 

En la punta de un cerro

De mil pendientes

Dos bailarines daban

Diente con diente.

 

Diento con diente, sí

Papas con luche

Dos pajarillos daban

Buche con buche.

 

Buche con buche, sí

Abrazo y beso

Dos esqueletos daban

Hueso con hueso.

 

Hueso con hueso, ya pus

Pancho Francisco

No estís figurando

Que soy del Fisco.

 

Que soy del Fisco, sí

Los ruiseñores

No se cansarán nunca

De chupar flores.

 

Estornudo no es risa

Risa no es llanto

El perejil es bueno

Pero, no tanto.

 

Anda , risa con llanto

Se acabó el canto.

 

R. Bescós.

Paseo Bella Mar / 2005.