MARIO BAEZA GAJARDO

Douglas MacArthur ha dicho que "la juventud no es un período de la vida sino un estado del espíritu" y que "no se envejece por haber vivido cierto número de años sino cuando se abandona un ideal". Por cierto, la tempestad que quebró el corazón de don Mario Baeza Gajardo lo sorprendió con el velamen de su ideal desplegado en toda su magnitud y si el silencio también es música, como lo asegura el maestro Waldo Aránguiz, la muerte que nada ha ganado llevando su despojo a las profundidades de la tierra, terció sigilosa en el contrapunto paralizando la materia, pero, dejando libre el espíritu y la imagen receptiva de su mirada y el eco inconfundible de su palabra y de su acento. Falleció talvez como siempre lo quiso, dirigiendo un coro.

Quienes, un poco lejanos, pero, no indiferentes, perfilábamos el desafío que ondeaba en el programa radial "Para que todo Chile cante", personificado en la clara voz de Mario Baeza Gajardo con el apoyo técnico y periodístico de Jaime Bravo Palou y Hernán Corón Araya, el año 1952 tuvimos la oportunidad de conocerlos y entrar en el mágico círculo de la música coral en cuyo centro irradiaba don Mario un magnetismo personal y un liderazgo propio de una causa grande y hermosa en la que nos enganchamos haciendo nuestro el propósito de hacer cantar a Chile.

Don Mario fue un hombre auténtico y de convicciones profundas. Decía con fuerza y sin ambages lo que su conciencia le susurraba, sin temor a las réplicas ni a las consecuencias. Fue también hombre de pensamiento y acción y escritor comprometido con una etapa importante de la música en Chile y en Latinoamérica. En lo principal, músico y poeta. Y, en el decir de algunos, poseedor de una creatividad compulsiva con arrestos de cascada o vendaval.

Para don Mario y para quienes con él compartían la aventura del canto coral no era la cordura buena consejera para emplazar un Festival Nacional o Internacional de Coros en cualquier rincón del país. No lo fue en Concepción, Linares, Constitución, Antofagasta, Angol o Viña del Mar. Desde ese genio y esa insanía iniciaría el "Tren que canta" su trayecto maravilloso, abriendo en cada estación los viejos arcones de la música coral para echar al vuelo el espíritu de Palestrina, Orlando de Lassus, Horazio Vecchi, Josquin des Prés y el de todo los grandes autores. Y con ellos reclamando espacio e identidad toda la polifonía de las Américas.

La Federación de Coros de Chile, nacida en San Antonio, es otra estrella lograda al calor de una convocatoria tallada a punta de mensajes y visitas allí donde surgiera el eco a la llamada. Todo ello sin sesudos presupuestos ni prudentes resguardos económicos, pero, sí, con creatividad y un coraje a prueba de remesones y deudas. Jamás dijo NO a un desafío. Tampoco a la necesidad de comunicarse con todos los coros del país fundando con maestría y sabio contenido la Revista VOCES, órgano oficial de la flamante y dinámica Federación de Coros de Chile.

Don Mario vivió en perfecta sintonía con la juventud. El Coro de la Universidad de Chile, el Coro Cámara Chile, el Coro del Instituto de Educación Física, el Coro de la Universidad Técnica del Estado, el de la Familia Domínguez y otros que el cronista no tiene en mente, dan testimonio de esta realidad. Sus últimos esfuerzos los dirigía hacia el mundo estudiantil con canto a una voz, masivo y prometedor de grandes jornadas y de nuevos talentos. Su apoyo determinante para la formación del Coro del Puerto de San Antonio da una dimensión de su receptividad y visión de futuro. Todo hecho con espíritu de coro y con valores extraídos de lo más profundo del Humanismo Cristiano que están en los trazos de sus actos y proyectos.

La biografía de don Mario Baeza Gajardo será un ejemplo de alegría y capacidad de compromiso, de un amor entrañable por la música, de una entrega irrenunciable al servicio de una causa noble, un horizonte de renovados afanes, una prodigiosa siembra de amistad y una cantera de sueños templando los cinceles de su imaginación. Y tantos otros dones que hacen de él un personaje inolvidable.

Fue poseedor de un espíritu que no muere, que permanece y se proyecta.

Fue siempre joven porque jamás renunció a su ideal.

Amigos, la muerte sólo ha venido en busca de un muchacho de algo más de ochenta años.

RAMÓN ACUÑA CARRASCO.-


(Publicado en El Líder Diario de San Antonio el 20 de Septiembre de 1998)

 

WALDO.

No sólo música trajo a esta orilla.

También valores.
Y normas de convivencia.
Y la superación de cada instante.
Y la constancia que hace posible lo imposible.

Con él entramos en la Polifonía de los Siglos XV y XVI.
Conocimos a Orlando de Lassus, a Giovanni Gastoldi, a Jacobo Arcadelt,
Claudio Monteverdi y Palestrina, a Mozart, a Honnegger, a Verdi.
Y a la suma de los grandes músicos de todos los tiempos.

Y a Waldo Aránguiz a través de su palabra, sus poemas y las bellas armonizaciones
que son patrimonio de los Coros de América.

Por él supimos que el canto coral es una insanía que no hace daño.
Que en lo que hacíamos había un espíritu que perdura,
que no sabe de cansancios, que siempre llega a puerto, que es fraterno y solidario.
Que recibe todos los aportes por igual y comparte, generoso, la alegría de los triunfos.

Su mensaje de hoy es superar los íconos del pasado,
rescatar lo mejor de su tiempo y proyectar la institución hacia nuevas fronteras.

Pero, ¿ podríamos no decir que fuimos su obra ,
la flecha lanzada al infinito?

Justo es reconocer su siembra y decirle que el árbol que plantó hace más de cincuenta años
continúa creciendo alto y frondoso.

(Ramón Acuña Carrasco)

EL MAESTRO WALDO ARANGUIZ THOMPSON.

El Maestro Waldo Aránguiz Thompson dio a la Cultura del Litoral Central más de un cuarto de siglo de su dinámica y creativa existencia. Fue el Director Fundador del Coro del Puerto de San Antonio y su conductor en conciertos, giras y festivales memorables; el Maestro de ensayos exigentes que echaron sólidas bases a un estilo de alegre disciplina y a una fuerza incansable que el lenguaje de los camaradas de canto del tiempo primero dio en llamar "el espíritu del Coro". Recibió por ello aplausos y medallas y hermosas palabras, pero, no el respaldo que asegurara una proyección sin sobresaltos a la institución que, andando los días, se constituiría en embajada cultural de la comunidad de trabajadores que identificaba a San Antonio y a su puerto. Que gran privilegio ser el coro de una comunidad de trabajadores.

El 12 de Noviembre de 2003 la Ilustre Municipalidad de Santiago le otorgó el Premio Municipal de Artes Musicales por su valioso aporte a la música coral de este país del fin del mundo.

El Maestro Waldo Aránguiz es Presidente de la Asociación Latinoamericana de Canto Coral entidad que ha instaurado nuevos encuentros musicales nacionales e internacionales. A la fecha agrega a sus altas responsabilidades la Presidencia del Consejo Coral de Chile, entidad máxima que unifica el movimiento coral chileno cuyas bases se propusieron en el Congreso Coral Nacional realizado en Punta de Tralca los días 20 y 21 de Marzo de 2004, como aquella vez de la fundación de la Federación de Coros de Chile en San Antonio en el verano de 1957 y que es una de las entidades integrantes de esta nueva organización.

El Consejo Coral de Chile se fundó en Santiago el 12 de Julio de 2004. Su Directorio quedó constituido por: Presidente, Waldo Aránguiz Thompson, Asociación Latinoamericana de Canto Coral (ALACC), Santiago; Directores :Gabriel Rojas Martorell, Asociación Coral del Norte (ACN), Antofagasta; Carlos Hernández Silva, Asociación de Coros Universitarios (ACU), Valparaíso; Guillermo Cárdenas Dupuy, Federación Nacional de Coros de Chile (FEDECOR), Talca; José Nova Zapata, Sociedad Coral de Profesores (SOCOPROCH), Angol; Hugo Muñoz Sepúlveda, Asociación de Coros de la Carretera Austral, Coyhaique; Iván Gómez Jara, Asociación de Coros Municipales, Santiago; Wendy Raby Oliva, Programa "Crecer Cantando" del Teatro Municipal, Santiago.

San Antonio sigue en deuda con una persona que vino desde lejos a sembrar canto, amistad, valores y principios a esta orilla; a identificarse con su gente y su paisaje. Con el Maestro Waldo Aránguiz también llegaron sus bellas armonizaciones de temas que ya son patrimonio de todos los coros de Chile, de América y más allá, retablos de Navidad, obras de teatro, mimos, folklore nacional, conjuntos corales de distintos puntos del país, la presencia de otros prestigiosos maestros cuando fue necesario cubrir forzadas ausencias. Valga destacar toda la poesía e inspirado discurso que asoma en los primeros impresos, programas, revistas e intervenciones del Maestro, de quien mucho aprendimos.

Sabido es que los grandes creadores son premiados fuera de su entorno y a bastante distancia del reconocimiento local que, a veces, llega entre tardío y sonrojado ante los ya muy crecidos méritos de sus obras. No será tan perdido en el tiempo el día en que esta comunidad tribute al Maestro Fundador del Coro del Puerto de San Antonio el homenaje a su trayectoria, a su entrega y a su amor por la música.

En el inicio de un año cultural que agita en sus banderas los rostros de Gabriela Mistral y de Miguel de Cervantes, nuestro saludo para el Presidente del Consejo Coral de Chile y su proyecto.

 

 


DON ARTURO JUNGE. 22 años después. (Ramón Acuña Carrasco.)

La experiencia de Frutillar decía que era posible, aquí, a pasos de la capital. En una comuna jardín con vista al mar. No lo pensó más y a principios del mes de Octubre de 1982, con el apoyo entusiasta de Clarita Schedel de Ramcke, Jaime Donoso, Roberto Bravo, Waldo Aránguiz, más otros Directores y Solistas a punto de invitación dio inicio a un trayecto que guiaría sus pasos hacia la formulación de una instancia legal que promoviera las artes de la comuna, empezando por La Música. El 31 de Octubre, a las 10,20 horas, en el Club de Golf, con gran asistencia de entusiastas seguidores de la idea, nacía, ambiciosa y futurista, la Corporación de Encuentros Musicales de Rocas de Santo Domingo, sin desechar la posibilidad de ampliar su campo de acción a otras expresiones artísticas una vez afianzado el primer objetivo. Nombres propuestos para el Directorio fueron: Don Arturo Junge Eskuche, doña Clara Schedel de Ramcke, don Sergio Cruz Fernández (Alcalde de la Comuna de Santo Domingo), doña Ruth Kyrein de Steiger, don Hernán Palau Czischke, doña Carmen Arthur Aránguiz, don Manuel Ossa Cerda, don Jaime Donoso, don Carlos Croxatto y don Vicente Echeverría Palma. La redacción de Estatutos quedó a cargo de don Fernando Harms y el perfeccionamiento legal bajo la responsabilidad de don Julio Chaná Cariola.

El primer comunicado de prensa informaba de 13 conciertos que constituirían la programación de los Primeros Encuentros Musicales de Rocas de Santo Domingo a realizarse entre el 16 de Enero y el 13 de Febrero de 1983 en la Iglesia y en el amplio escenario de la Escuela Parroquial. Solistas anunciados: El pianista Roberto Bravo, el cellista francés Bernard Michelin, el organista Luis González y otros. Más, cuatros coros: Ars Viva, dirigido por el Maestro Waldo Aránguiz, Schola Cantorum, bajo la dirección del Maestro Ricardo Kistler, el Conjunto Vocal de la Universidad Católica de Valparaíso, conducido por el Maestro Jaime Donoso. Faltó a la cita el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, de Santiago, que fue reemplazado por el Coro del Puerto de San Antonio dirigido por el Maestro Juan Olguín.

Se abrieron inscripciones para los Cursos Internacionales de Interpretación a cargo de los profesores Bernard Michelin en Cello y el profesor argentino Humberto Carfi en Violín y Viola. Muchos fueron los jóvenes talentos que participaron en esta instancia que, además, tenía el incentivo de una beca de perfeccionamiento de Air France para el mejor alumno del curso de violín, con viaje y gastos pagados.

A las 19 horas del día 14 de Enero, dos días antes de lo proyectado, se llevó a efecto la inauguración que fue solemne, con izamiento de la banderas de Chile, Argentina, Perú, Alemania, Francia y Suiza, con la asistencia de autoridades y representantes de cada uno de estos países. El primer concierto estuvo a cargo del Coro Schola Cantorum, bajo la dirección del Maestro Ricardo Kistler que interpretó la Petite Mece Solenelle, de Giacomo Rossini.. Las crónicas de la época dicen que el segundo concierto con Roberto Bravo en cartelera fue clausurado por instrucciones superiores. No se supo de qué nivel, pero, que fueron superiores, lo fueron. El Maestro Bravo incluía en su programa obras de Ginastera, Villa Lobos, Liszt, Chopin y Beethoven. Después de este desencuentro administrativo se cumplió con el resto de lo proyectado. Y "luego y luego y luego y luego", como diría Neruda, "es tan largo contar las cosas."


El Coro del Puerto de San Antonio fue un buen punto de apoyo para el Maestro Arturo Junge que , en una versión dinámica y creativa daría residencia costera a la exitosa experiencia de las Semanas Musicales de Frutillar en el entorno privilegiado de Santo Domingo, " el verdiazul de los ríos." La Renée Malbec fue una secretaria de lujo y los coralistas sanantoninos tramoya y protagonistas, cuando fue necesario.

El Maestro Junge falleció hace algún tiempo; le sobreviven los Encuentros Musicales de Rocas de Santo Domingo y el afecto de quienes tuvimos el privilegio de compartir su locura por la música.

Estuvimos allí.

Hoy recordamos.